EDITORIAL

Todos los meses nuestro director, Carlos Montenegro, publica una editorial hablando de los temas coyunturales de las regiones con el objetivo de dar a conocer el rol de la academia en el desarrollo sostenible del país.

¡Te invitamos a leerlas!

Un nuevo camino hacia la regionalización



Por: Carlos Montenegro, director del Centro de Estudios de la Orinoquia

Conocí el Llano hace más de 45 años, explorando sus planicies, cultivos, las tierras ya trabajadas y las que se podían trabajar. Conocí a su gente, la calidad humana del llanero, la riqueza de su cultura y la importancia de su herencia. En este camino entendí también sus dificultades, sus necesidades y los retos enormes que tenían para afrontarlos. Visioné, entonces, las maneras de responder a ellos. 

Después, hace cerca de ocho años, junto con el entonces rector de la Universidad de Los Andes, Pablo Navas, visionamos de nuevo estas estrategias y creamos el Centro de Estudios de la Orinoquia; una plataforma para articular a los actores de la región con la capacidad académica, de investigación y gestión de la Universidad.

Emprendimos este camino, conscientes de los obstáculos que nos encontraríamos, pero, sobre todo, emocionados con los maravillosos aprendizajes que recolectaríamos, y aquellas anécdotas que hoy, recontándolas, nos dejan la satisfacción de una labor cumplida con el mayor compromiso, y la nostalgia de volver a recorrer una región que nos dejó tanto.

Durante esta gestión como CEO creamos proyectos que se enfocaron siempre en impulsar el desarrollo sostenible de la Orinoquia, por lo cual, la educación, la salud, la productividad, el apoyo a los agronegocios, a la construcción de paz, a la conservación del medio ambiente y el cuidado a los legados de cultura de esta región fueron nuestros temas centrales.

Recorrimos todo el Bajo Ariari, hasta llegar a los puertos de Puerto Carreño; y desde Guainía y Guaviare, subimos al extremo nororiente, a los municipios de Arauca y Casanare. Viajamos en avión, anduvimos horas en carro, y recorrimos durante días los ríos, conociendo esos rincones que pocos conocen, y que nos quedamos con la fortuna de poder explorar.

Trabajamos con docentes de universidades y colegios, agricultores de sacha inchi, marañón, café, maracuyá, plátano y cacao, con servidores públicos de gobernaciones y secretarías, grandes empresarios e inversionistas de la región, investigadores de la salud en Yopal, ambientalistas de grandes organizaciones, constructores de paz, excombatientes, llaneros y llaneras; todos, apasionados por el territorio y su potencial.

En el 2013, cuando inauguramos el CEO, la apuesta de la Universidad fue participar de forma activa y eficiente en el desarrollo y en la construcción de un futuro próspero, sostenible y pertinente para el país, a través de investigaciones, proyectos y alianzas estratégicas. Fueron más de 105 proyectos e investigaciones formuladas y varias ejecutadas, más de 54 talleres de formación, la inclusión de ocho practicantes de la Universidad en nuestro equipo, seis Foros de Tierras, y la creación del Centro de Pensamiento Estudiantil Orinoquia, un maravilloso think- tank de estudiantes Uniandinos y de la región, que a través de la Revista Llano Adentro, los foros, parloteos, debates, programas de radio y programas solidarios, trajeron el Llano a los Andes y llevaron la Universidad a la Orinoquia.

Pero como con todas las tareas difíciles, aún queda mucho por hacer, y es entonces fundamental comenzar a pensar las funciones de extensión que puede seguir cumpliendo la Academia y la Universidad para continuar llegando a las regiones, especialmente a esas más apartadas.

Desde el CEO, siempre con la curiosidad y el anhelo de crear un desarrollo sostenible, me tomo la libertad de pensar en ese camino que viene, bajo las siguientes premisas:

  • El desarrollo regional se debe dar por gente joven, que vive en ellas, y quienes ven oportunidades reales en las mismas.
  • Se debe dar a través de una estrategia de interacción, presencia y colaboración, llevando formación, investigación y gestión, junto con aliados regionales.
  • Se debe aprovechar la plataforma de soporte técnico, académico, científico y estratégico, para responder a esas grandes oportunidades de innovación, creatividad e investigación que tiene la Orinoquia y las demás regiones del país.
  • Y sobre todo, se debe continuar con la disposición de aprender, explorar y compartir conocimientos con los habitantes; escucharlos con empatía y procurar un trabajo conjunto que fortalezca e impacte positivamente a las comunidades.
La Universidad continuará este camino desde otra plataforma y con otra visión pues el CEO termina operaciones en junio. El talentoso equipo que integró el CEO seguirá otras rutas, pero con la disposición para el desarrollo sostenible de las regiones, la construcción de paz, la búsqueda de la equidad y el acercamiento entre todos para construir estas realidades. Sé que hablo por todo el equipo CEO cuando digo que este es un trabajo que nos ha transformado, y que conocer la Orinoquia nos ha permitido conocernos a nosotros mismos, y a esa Colombia trabajadora, creativa, solidaria y capaz de pensarse en grande, como nuestro Llano.

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