EDITORIAL

Todos los meses nuestro director, Carlos Montenegro, publica una editorial hablando de los temas coyunturales de las regiones con el objetivo de dar a conocer el rol de la academia en el desarrollo sostenible del país.

¡Te invitamos a leerlas!

La complejidad de la tierra en Colombia

De las 169 metas establecidas para lograr los ODS, 132, es decir el 78%, tienen como escenario la ruralidad. Por lo tanto, este no es un tema menor, y las necesidades son significativas para el progreso del país, que aún no encuentra un mecanismo que brinde prosperidad a los diferentes sectores.

Editorial

Por: Carlos Montenegro, Director del Centro de Estudios de la Orinoquia.

El pasado 30 de octubre la Revista Semana realizó la primera Gran Cumbre Colombia Rural, a la cual asistimos para escuchar las experiencias exitosas de asociatividad en el campo, las apuestas del Gobierno Nacional para el sector rural, las oportunidades para incrementar la productividad de la tierra, y las principales necesidades de las regiones y del campo colombiano. Acá, fue grato encontrarse con proyectos de alianzas productivas que habían mejorado la calidad de vida de los productores mientras se aseguraba una producción sostenible para los empresarios. Sin embargo, fue también evidente, en las diferentes conversaciones, la necesidad de reglamentar y organizar las tierras en Colombia, a través de las Zonas de Desarrollo Empresarial, establecidas en la Ley de Tierras.

Si bien, desde su creación en 1994, la Ley 160 ha tenido el objetivo de proteger al país contra la acumulación de tierras, y en ese sentido promover la igualdad en su tenencia, también ha sido un obstáculo para el desarrollo agrario y el desarrollo de las zonas rurales en Colombia.

Cuando fueron planteadas las Zonas de Desarrollo Empresarial, estas buscaban atraer la incorporación de sistemas sustentables de producción en terrenos baldíos pero con vocación agrícola, dando vía libre para que los empresarios comenzaran a trabajar en una tierra productiva. Sin embargo, aún no se ha reglamentado, y por consiguiente no ha permitido tampoco que se fortalezca el campo a través de inversiones nacionales y extranjeras.

Lo anterior se intentó abordar a través de la Ley Zidres, que además tiene la condición de que se haga de la mano de pequeños agricultores; brindándoles asistencia técnica, acceso a herramientas financieras y capacidad para crecer y convertirse ellos mismos en empresarios del campo. Pero esta figura ha implicado una complejidad en su implementación importante, pues a pesar de que ya se creó una primera zona Zidres en Puerto López, el proceso de creación y adjudicación debe cumplir con diferentes instancias, que en muchas ocasiones obstaculizan su ejecución, y a los empresarios puede generarles desinterés.

Sumado a esto, es importante tener en cuenta que este tema fue también fundamental para los acuerdos de paz de La Habana, siendo incluso el primer punto de las negociaciones con las FARC. La Reforma Rural Integral, que entre otros temas prioriza la implementación de los PDET, PNIS y planes nacionales centrados en la provisión de bienes y servicios públicos rurales, avanza a paso lento según el último informe del instituto Kroc sobre el seguimiento a los Acuerdos de Paz.

Así mismo, y para evaluar el tema en su totalidad, es clave tener en cuenta el uso que se le da a la tierra actualmente. Recientemente, y con base en el Censo Nacional Agropecuario, Oxfam realizó el informe “Radiografía de la Desigualdad”, en donde destacaba la tenencia y uso de la tierra en Colombia. Según el documento, de las 43 millones de hectáreas censadas con uso agropecuario, 34.4 están dedicadas a la ganadería, y solo 8.6 a la agricultura. Una cifra que da cuenta de la necesidad de ejercer una transformación sostenible agrícola.

Colombia tiene un enorme potencial para trabajar la tierra y generar productividad en las regiones, pero para esto necesita de la inversión en infraestructura, colegios, centros de salud, conectividad digital, entre otros, que la empresa privada puede proveer. Al mismo tiempo existe la necesidad de impedir la acumulación de tierras, y responder a lo pactado en los Acuerdos de Paz, para que los desmovilizados también tengan acceso al campo, el cual ya conocen, y ejecuten sus proyectos productivos para lograr una reinserción exitosa. Ingredientes igual de importantes y delicados para manejar.

Pero para que lo anterior se logre se debe partir también del uso que se le da a la tierra en Colombia. En este sentido, para utilizar las tierras de manera productiva en el país es imperativa la investigación de nuestros suelos, de manera que la agricultura sea construida a partir de nuestra biodiversidad y no atacando a la misma, y se pueda pensar en una mayor inclusión de los pequeños agricultores y la mujer rural, incentivar el uso y el aprovechamiento de la tierra, y aumentar la inversión externa, la productividad y el desarrollo de la región.

En esta medida, desde el centro de Estudios de la Orinoquia, hemos trabajado en llevar este conocimiento e información a las regiones a través de nuestros Foros de Tierras, de manera que esta sea una conversación que llegue a todos los actores interesados y se abra una discusión constructiva frente a los desafíos, las oportunidades y los impactos de decisiones fundamentales como la Ley Zidres, los Acuerdos de Paz, y las principales políticas públicas rurales.

  • Visto: 556


Ed. Allianz Cra. 13a #29 - 24 piso 22

Bogotá, Colombia
Cód. Postal: 111711

+(571) 339 49 49 ext. 5307

¡Suscríbete a nuestro Boletín informativo!

Powered by ChronoForms - ChronoEngine.com

REDES SOCIALES

Universidad de los Andes | Vigilada Mineducación
Reconocimiento como Universidad: Decreto 1297 del 30 de mayo de 1964.
Reconocimiento personería jurídica: Resolución 28 del 23 de febrero de 1949 Minjusticia.

 

© - Derechos Reservados Universidad de los Andes