EDITORIAL

Todos los meses nuestro director, Carlos Montenegro, publica una editorial hablando de los temas coyunturales de las regiones con el objetivo de dar a conocer el rol de la academia en el desarrollo sostenible del país.

¡Te invitamos a leerlas!
  • Inicio
  • Medios
  • Editorial
  • Garantizar el mercado para un plan de sustitución de cultivos exitoso

Garantizar el mercado para un plan de sustitución de cultivos exitoso



Por: Carlos Montenegro, Director 
del Centro de Estudios de la Orinoquia. 

Fortalecer y concretar los esfuerzos de paz que desde hace cerca de 3 años se vienen dando es una tarea, que como ya sabemos, es de todos, y la cual se debe abordar desde distintas vertientes económicas, sociales y políticas.

La agricultura y el progreso del campo es una de esas vertientes fundamentales y prioritarias, siendo el Programa Nacional de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS), uno de los proyectos que impulse el desarrollo rural y consolide la paz en los territorios más apartados del país.

El PNIS, que ya va en su tercer año de ejecución, busca cambiar la manera tradicional en cómo se ha abordado la problemática de cultivos de uso ilícito en Colombia, dándole prioridad a la sustitución voluntaria. Sin embargo, diferentes elementos del proyecto aún no se han cumplido, y es necesario fortalecerlo y garantizar su ejecución.

Y es que en diferentes regiones del país ya se ven esfuerzos concretos para adelantar los programas de sustitución de cultivos. Ese es el caso del Meta, donde el cultivo de sacha inchi, aquella planta originaria de la amazonia colombiana, que hoy es un cultivo no tradicional con un enorme potencial en los mercados nacionales e internacionales, se ha venido consolidando a través de pequeñas asociaciones de productores y la conformación de una mesa técnica nacional. Acá, el Centro de Estudios de la Orinoquia ha funcionado como un facilitador y articulador de la estrategia.

Sin embargo, fortalecer y apoyar con mayor ahínco estas iniciativas es primordial. Pues a pesar de que existen los recursos, la voluntad de las comunidades, y por supuesto, la necesidad del país de migrar de cultivos, aún tenemos un camino extenso por recorrer.

Por ejemplo, es fundamental asegurarse de que los cultivadores cuenten con el conocimiento y asesoría técnica especializada y necesaria para desarrollar sus cultivos, así como con los suministros necesarios, pero sobretodo que se garantice el acceso de los productos a los diferentes mercados.

Para este caso, podría ser interesante mirar hacia adentro, y revisar las necesidades de los mercados nacionales, y cómo estos se pueden suplir con los productos derivados de los programas del PNIS. En este caso, el Estado podría ser un jugador importante.

Un ejemplo de esto nos lo da Brasil con su Programa de Adquisición de Alimentos (PAA), desarrollado desde el 2003, y cuyo principal objetivo es asegurar la compra de productos de pequeños productores rurales y comunidades tradicionales, como los pueblos indígenas y afrodescendientes por parte del Gobierno Nacional. Acá, el Estado, a través de los colegios públicos, las fuerzas militares, entre otros, es uno de los actores que les asegura el mercado a los cultivadores.

Para alcanzar este objetivo el PAA ha aplicado diferentes modalidades como la compra directa de la agricultura familiar, o pequeños agricultores, la compra de agricultura familiar para la donación simultánea a poblaciones en situación de inseguridad alimentaria y nutricional, y la compra institucional para atender a la demanda regular de consumo de alimentos.

Por ejemplo, el PAA se incorporó a diferentes programas nacionales para impulsar la producción rural, entre estos, el Programa Nacional de Alimentación Escolar (PNAE), que busca que los Gobiernos regionales y alcaldías adquieran un 30% de los alimentos escolares de pequeños productores, especialmente aquellos con productos orgánicos.

En ese sentido, el diseño de proyectos de producción duraderos se tiene que dar a través de una amplia concertación, que les garantice a las familias campesinas una alternativa a la siembra de cultivos ilícitos, pues la cifra de familias registradas al PNIS no es menor. De acuerdo con la Fundación Ideas para la Paz, a septiembre de 2018, alrededor de 87 mil familias campesinas se habían acogido al programa con el ánimo de participar activamente en la transición de la guerra a la paz, y a ellas son a las que tenemos el deber de apoyar y responder.

Las condiciones para ejecutar un plan de sustitución de cultivos exitoso están dadas. El informe de 2018 de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), nos alienta a seguir trabajando en esta materia, pues nos indica que departamentos de la Orinoquia colombiana como Arauca, Vaupés y Guainía ya están en proceso de convertirse en departamentos libres de cultivos de coca.

Pero para esto el trabajo mancomunado entre el Gobierno, el sector privado y la academia es fundamental. Se necesita de la voluntad de sector público y las agencias estatales para retomar y continuar con el cumplimiento de los Acuerdos de Paz, responderles a las familias que se acogieron al PNIS, y ser ellos mismos unos de los principales compradores de las siembras alternativas, como se hace con éxito en Brasil. Por otro lado, el sector privado debe ser un actor que apoye, gestione y les abra las puertas a los pequeños agricultores a nuevos mercados. Y finalmente, la academia, y nosotros como Centro de Estudios de la Orinoquia, debemos ser gestores de procesos productivos innovadores, enlaces entre la región y el centro del país, y generadores de conocimiento, de manera que a través del diálogo y acuerdos con las comunidades se diseñen proyectos viables, duraderos y replicables.

  • Visto: 695


Ed. Allianz Cra. 13a #29 - 24 piso 22

Bogotá, Colombia
Cód. Postal: 111711

+(571) 339 49 49 ext. 5307

¡Suscríbete a nuestro Boletín informativo!

Powered by ChronoForms - ChronoEngine.com

REDES SOCIALES

Universidad de los Andes | Vigilada Mineducación
Reconocimiento como Universidad: Decreto 1297 del 30 de mayo de 1964.
Reconocimiento personería jurídica: Resolución 28 del 23 de febrero de 1949 Minjusticia.

 

© - Derechos Reservados Universidad de los Andes