EDITORIAL

Todos los meses nuestro director, Carlos Montenegro, publica una editorial hablando de los temas coyunturales de las regiones con el objetivo de dar a conocer el rol de la academia en el desarrollo sostenible del país.

¡Te invitamos a leerlas!

La obligación de compensar al planeta



Por:
 Carlos Montenegro.
        Científico - Matemático PhD.
        Director del Centro de Estudios de la Orinoquia (CEO).

En la preocupación que tiene el mundo por mitigar y compensar los daños causados al medio ambiente, se creó en Estados Unidos un modelo de Bancos de Hábitat.

Los Bancos de Hábitat están destinados para la generación de valores ambientales en la diversidad del territorio la cual ha sido calificada como una opción rápida, legítima y efectiva como una estrategia de conservación de ecosistemas, a través de una organización técnica y administrativa en un área específica para desarrollar un proceso de preservación y restauración.

El proceso de compensación está trazado a partir de la comercialización de las unidades de biodiversidad (unidad = una hectárea), las empresas que hacen la afectación, pueden compensar sus impactos adquiriendo estas unidades para el cumplimiento de sus obligaciones ambientales de compensación e inversión forzosa no menor al 1%.

Los métodos tradicionales de compensación ambiental en Colombia presentan inconvenientes que retrasan o evitan que el ejercicio se garantice. Por ello, es necesario trazar la estrategia que establezca y asegure el mecanismo y brinde una solución al conflicto entre la conservación y el desarrollo.

Precisamente, para garantizar esa compensación, los Bancos de Hábitat deben cumplir con algunas condiciones descritas en la Resolución 1051 de 2017 emitida por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Primero, generar adicionalidad a través de actividades de preservación, recuperación, restauración y/o rehabilitación de la Biodiversidad por la gestión realizada en el área establecida. Además, debe existir complementariedad, que consiste en estar en línea con los instrumentos de planificación y gestión ambiental del territorio y con las prioridades de conservación nacional y regional.

Por su parte, la sostenibilidad y la permanencia deben garantizarse, es decir, los resultados deben proyectarse en un largo plazo para generar un resultado favorable para el medio ambiente, tema que seguramente no se lograría en seis meses o un año. El pago por desempeño es otra condición a cumplir, pues debe haber resultados que se miden en el tiempo de la conservación, de la preservación o restauración del área.

Una gran estrategia regional, incluso nacional, de generación de Bancos de Hábitat, sería un importante aporte para el desarrollo económico rural. Estamos hablando de una especie de ‘área protegida auto sostenible’, que además generaría la conectividad que tanto se necesita entre ecosistemas.

Desde el CEO (Centro de Estudios de la Orinoquia) de la Universidad de los Andes, trabajamos en la construcción de un plan para que en la Orinoquia exista una iniciativa de integración de obligaciones ambientales en una gran estrategia regional que reúna organizaciones de compensación, con el protagonismo de bancas para la conservación, que incluyan el uso en donde podamos, con nuestro conocimiento, hacer que las compensaciones represadas tengan una solución rápida. No se puede olvidar que en esta región se extrae el 60% de los hidrocarburos existentes en Colombia.

Estamos trabajando constantemente para que esta estrategia sea una realidad. La participación del sector privado, cooperación internacional, la academia e instituciones del Estado serán fundamentales para hacerla realidad.

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